Como explicar esta sensación de que una vez que se empieza a escribir se transforma en una adicción. Que con la cabeza llena de ideas, de flores, de burbujas, a cualquiera se le revoluciona el corazón.

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viernes, 25 de noviembre de 2011

InFiNiTo ReFLeJO dE ReaLiDad

A veces camino sin rumbo, te encuentro en lugares inesperados, me asombra tu perfume, tu sonrisa.
Te quiero, pero de una manera distinta. Quieroté a mi manera, con más faltas que cruses en la lista de los deberes del amar.
Podría escribirte, tantas veces contarte y no me cansaría. Porque siempre sos uno nuevo, ya no sos ni una sombra de tu realidad. Sos el reflejo en un laberinto de espejos de esos que nos muestran de forma casi infinita. No sos más que eso, un infinito de una realidad refleja.
A veces también te sueño, muy de cuando en vez. Anoche soñé que no me querías y me enojaba horrores y hasta lloraba. Como cuesta alejarse de las cosas, aunque lo sepa (no soy tan tonta, yo lo sé), se que cuando caminás sin rumbo no es a mí a la que encontrás, que no me querés (tal como en mi sueño) y sin embargo no estoy enojada.

Me gusta encontarme con tu reflejo. Escribirte, tantas veces contarte hasta convertirte en un reflejo de refleja realidad.

domingo, 9 de octubre de 2011

Me iría. No sé, correr, gritar o llorar, cualquier cosa mejor que estar acá sintiendomé así, ahogando el impulso bajo obligaciones y métodos. Y ese reloj, que corre y apura y arrastra todo consigo. Te lleva, te atropella, no importa nada más.
La mayoría de las veces ni lo noto pero hoy hace un ruido que no elijo escuchar y sin embargo está ahí, en el fondo. Lo sentís? TIC,TAC. 
Como gotas. 
El universo como una canilla gigante que pierde gotas de tiempo. 
¿y adonde irá a parar todo eso?
... A un gran agujero negro! elemental mi querido watson. Todo se pierde por ahí. De algún lado abrá uno blanco, de donde brotan cosas, personas , planetas, ideas....!gotas!...
Todo es demasiado filosófico...el tiempo mismo lo es, construcción imaginaria convencional, si al fin y al cabo cada uno tiene sus tiempos, las estaciones, el día, la noche, yo o vos, todos tiempos diferentes.
Y a mí me cansa un poco, tanta inconsistencia, tanto quizás y pensar y ver para creer y pienso luego existo...No creo en eso no, a veces pienso y no estoy, no existo.. Y a veces al revés, estoy ahí, completamente real sin siquiera pensar..tengo testigos si queres comprobar...

martes, 13 de septiembre de 2011

MANZANAS

Me enamoré, a último momento me enamoré locamente de la mujer que me lastimaba incluso antes de corresponderme, antes de amarnos siquiera.
Caminando por el parque la vi llorar, sola sentada bajo un árbol de esos que llevan años conteniendo a las personas. Y entonces me acerqué y ella me miró como si fuera yo el que llorara, me miró de la misma forma en que una persona cuerda mira compasivamente a un loco. Pero para ese entonces yo todavía no me enamoraba, porque eso fue después cuando cambiaron las circunstancias.
Y entonces yo me acerqué, me presenté y le sonreí mientras le tendía una mano que ella parecía necesitar. Y ella seguía llorando y mientras me miraba con esa forma tan rara me preguntó si esto realmente me importaba, que quien era yo y porqué me acercaba. Y yo le contesté con toda mi sinceridad que no, que realmente no me importaba si una desconocida lloraba así como a ella no le importaba en verdad como yo me llamaba, y que si me había acercado era porque ella me recordaba a alguien de quien yo ya no me acordaba y porque en el aire había algo tan extraño que mejor gritar, estallar o ayudarla y que el pañuelo y los esquemas y las lágrimas. Y ella me sonrió y me dijo que si, que era verdad que el aire olía a verde pero a veces variaba a naranja y que en los esquemas no había lugar para las lágrimas ni para los desconocidos o para los pañuelos o las charlas.
Y el tiempo pasó tan rápido, los dos sentados a la sombra hasta que ya no hubo más color naranja y entonces entre risas ella me advirtió que estaba loca, loca de tristeza y de enojo tanto que si no hablaba conmigo estallaba. Y me dijo que había algo que me quería mostrar y de la cartera sacó un cuchillo demasiado grande como para no dar una explicación de porque lo llevaba. Y ella entre lágrimas me explicó que lo llevaba por si estallaba, porque mejor matarse que morir de tristeza por alguien que ni se acordaba de ella.
Y entonces la situación cambió y fui yo el que empezó a llorar y a mirarla como si ella fuera la que estuviera llorando. Empezé a mirarla como una persona cuerda mira levemente compasiva a una loca.
Y ella me dijo que no llorara porque yo la había cambiado y ahora su intención era otra. Y entonces se acercó y me abrazó como nadie, como nunca, y mientras yo me enamoraba ella tomó el cuchillo y me lo fue clavando de a poco.
Y cuando sacó el cuchillo parecía contenta y no tuve miedo, porque el cuchillo estaba cubierto por algo como después de cortar una tarta y había un sol tibio y tanto olor a verde que el aire podría haber estado perfectamente cubierto por manzanas. Y hubo un revoltijo y un suspiro y un crujir de mariposas que bien se podría asemejar al amor, a ese dolor punzante y tierno, ese revuelvo y el miedo a perderse mientras se ama.
Y entonces ella guardó el cuchillo en la cartera y explicó que me lo clavó porque si y porque me lo merecía, porque  me parecía un poco a el y tenía su misma mirada, la misma que tenía cuando le tenía lástima, y porque en verdad no me tendría que haber acercado si ni siquiera me importaba.

jueves, 8 de septiembre de 2011

18 pasos y a mano izquierda hay un árbol de flores rosas. 35 pasos y un perro gris. 365 y tu casa. Casi como un año en pasos son los que nos separan desde este lugar preciso donde me encuentro ahora (365 días, casi 6 veces el tiempo que hace que nos conocemos).
Yo camino, a destiempo casi siempre, con estas piernas que son demasiado cortas o demasiado largas, con esas siestas insólitas a cualquier hora que me trastocan los días y me mantienen completamente despierta a las 4 de la madrugada como si fuera plena mañana.Siempre a destiempo con los números, siempre así de inexacta.
Vos me dijiste eso de los números, tenías una forma tan distinta de vivir las cosas, siempre controladas, medidas, pautadas. Tratabas de incluirme en tus esquemas en los que yo no coincidía, jamás lo hacía porque siempre sobraba o faltaba, siempre algo desarreglada. Y vos que poemas, que flores, que palabras. Y yo que canciones, que mensajes en lugares inesperados, que papas fritas en la madrugada. Y una renuncia mutua que levemente nos transforma, un poco de espacio para darle lugar al otro y vos que ahora escribis en papeles de colores o respondés mis cartas, y yo que cuento los pasos que me separan desde acá a tu casa.
Pero no creo que haya un punto medio entre dos posturas tan desencontradas y como empiezo a quererte te hago el favor de no cambiarte nada, de no desestabilizarte más de lo que ya estás; porque no hay vuelta atrás, porque a vos ahora te gustan las papas fritas y amí las palabras. Porque al fin y al cabo ni aunque hubiera querido hubiera podido llegar a tiempo hasta tu casa, siempre faltan pasos o sobran excusas, y resulta que las flores del árbol no son rosas sino blancas y el perro gris ya no está a 35 pasos míos sino a 35 de tu casa. Y en el camino mis piernas se hacen largas y me paso en el tiempo por 2ó 3 semanas.
Siempre así de inexacta.

viernes, 19 de agosto de 2011

Adelia en los sueños

Cuando Adelia cerraba los ojos el mundo se venía abajo. En un parpadeo conciente era capaz de destruir todo presente y reemplazarlo por un inconfundible pasado.
En sueños se puede ser lo que mas quieras se autoconvencía Adelia y se volvía conejo. Es como el mundo de las maravillas de Alicia en el país, y se transformaba en la reina. Rápido que le corten la cabeza!, y se volvía rosal.
Cada vez que Adelia dormía el mundo variaba; su mundo era una maqueta del efecto mariposa, y cuando ella aleteaba un tifón destrozaba la almohada.
Cuando Adelia sonreía alguien al instante alguien se enamoraba, pero cada vez que despertaba se rompía un corazón.
- En el mundo de la realidad real el que sueña es rey-

lunes, 15 de agosto de 2011

Dame la mano que hace frío y a veces me dá miedo. No es un miedo concreto, yo se bien que no hay nada que temer, pero a veces necesito que me lo digas. Es un miedo como el de niña el que siento. Un miedo al cuco que se esconde en mi placard o bajo mi cama y se empeñan en hacerme creer que no está.
Es algo maravilloso ver como el miedo se achica al compartirlo con alguien. Aunque no sea garantía de que nada malo va a pasar, cuando hay alguien el miedo se hace pequeño. Dame la mano entonces que en este momento tengo miedo.
Necesito que me digas que no está el cuco bajo mi cama, pero que si yo tuviera razón y estuviera ahí escondido esperando vos también estarías conmigo, ayudandomé a hacerlo pequeño hasta que vuelva a ser solo una simple sombra proyectada. Hasta que ya no haya mas miedo y solo quedes vos y mi adultez, y tu mano agarrando la mía dandomé calma.

martes, 9 de agosto de 2011

Fragmento Capitulo 93 de Rayuela, Julio Cortázar.

Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fájate. Pero fijate bien, porque no es gratuito.

¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto......