Como explicar esta sensación de que una vez que se empieza a escribir se transforma en una adicción. Que con la cabeza llena de ideas, de flores, de burbujas, a cualquiera se le revoluciona el corazón.

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martes, 15 de febrero de 2011

un mundo de flores

Anoche soñé con un mundo inverosímil. En este mundo las flores crecían en el cabello de las damas que escandalizadas, corrían a arrancar de entre medio de sus largas cabelleras semejantes signos de rebeldía. Las muchachas jóvenes, en cambio, cada mañana elegían la mejor flor y pétalo a pétalo la deshojaban, a ver si el hombre a quien amaban por fin se había enamorado de ellas y les correspondía.
Distinto el pelo de los caballeros que se cubría de un leve musgo llegada cierta edad, desterrando para siempre los helechos de la juventud.
Sin embargo, a todas las personas por igual, se les llenaba la cabeza de rocío si entristecían, les crecían flores del aire que se desprendían cuando extrañaban y, cada vez que pedían un deseo, un panadero se desmigajaba y corría en busca de la suerte en una cabellera ajena.

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